SIRVIÑACO

Letra: Jaime Dávalos / Música: Eduardo Falú


Presentación en la muestra fotográfica "Dialogo con la Fotografía se MUESTRA"


Una tradición quechua muy arraigada era el sirviñaco, tambien llamado tanta qhatu o unión de hecho, como siglos después diríamos los occidentales. La china (muchacha) y el huayna (joven) se juntaban para vivir en común. Si la cosa funcionaba y había buen entendimiento, se procedía posteriormente al matrimonio o ceremonia solemne. La cosa es que llegó el clero católico con los conquistadores ibéricos y, con tanto celo como poco tacto, intentaron cargarse esta costumbre a la que llamaban concubinato. El caso es que la institución del sirviñaco no era ninguna tontería y garantizaba la estabilidad matrimonial entre la población campesina. Ahora bien, junte Vd. a Eduardo Falú con Jaime Dávalos y tendrá asegurada, no la discusión teológica, pero sí la picardía y el buen humor.
Está muy conseguido ese modo indígena de expresarse que habla el castellano con construcciones propias del quechua, además de confundir entre sí las diversas vocales. Como decía aquella conocida copla boliviana: "Si mi querís/ no mi queres/ avísame con tempranito/para poderme buscar una chola/ de otros barrios más mijores"



1 comentario:

  1. Mucha Merde, lo mejor , es el inicio de una carrera brillante...

    Sarita

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